Y así, se me pasan lento -re lento- las horas en la pega.
Trato de aprovechar este tiempo inútilmente perdido en incrementar lo que está dentro de mi billetera, bajo el costo de disminuir mi moral y mi libertad personal. Menos carretes, pero más dinero para ellos.
Odio, odio, ODIO, trabajar.
Pero quiero platita. Maldita sea.
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