Se supone que la idea de esto, es nombrar lo que odias de ti, y lo que amas. Hablando desde un aspecto físico, por supuesto.
ODIO:
- Mi mandíbula. De verdad odio su forma. Siento que no tengo pera.
- Mi abdomen. Hubo un año en que me encantaba, pero luego comencé a subir de peso y PAF! chao. No es que esté gorda, ni nada de eso… solo no me agrada como se ve. Lo detesto.
- Mis muslos. Por más flaca que halla estado en mi vida, siempre he tenido unos muslos monstruosos. Ni un pantalón entra en ellos. Termino comprando pantalones gigantes, que me quedan sueltos a la cintura, pero mis muslos están ajustadísimos.
- Mis dedos. De los pies y de las manos. Es raro: me gustan mucho mis manos y mis pies, pero los dedos me producen molestia. Verlos me es incómodo, no se. Es extraño.
- Mi nariz. Solo… la odio. La forma, como respiro, como silva de vez en cuando, que le salgan espinillas en los ojales (o como se llamen). Me gusta, eso si, como se ve arrugada y con pecas.
AMO:
- Mi pelo. Me encanta tener mucho pelo, y que sea tan extremadamente fino, que tiende a hacer pensar a la gente que tengo apenas unos mechoncitos en la cabeza. Me gusta peinarlo y jugar con él.
- Mis ojos. La forma y el color (aveces). Son lindos, pese a ser azules, y que a mi no me gusten los ojos azules. Pero me encantan los días que están como locos y cambian repentinamente la tonalidad. Y su forma… solo me gusta.
- Mis pechos. Son grandes y caídos, si, pero me gustan mucho. Me siento atractiva cuando logro que estén obedientes.
- Mis labios. Creo que esa es mi característica favorita de TODA la vida. Me encantan. No les haría nada, jamás.
Y bueno, eso.
Se supone que debe ayudar a sentirse mejor y más confiado.
Emm. Si, de cierta manera.
Pero, para ser sincera, no soy nada tan humilde, y me tiendo a sentir atractiva conmigo misma. El problema es que cuando no lo hago, es una sensación horrible, porque, por muy deprimente que suene: Mi físico es una de las pocas cosas de las que me siento más o menos segura.
Cuático.
Fome, poh :(