viernes, 4 de octubre de 2013

Lo que pasa, lo que pasó

 

Hay despertares en los que desearías seguir durmiendo. No por sueño, no por frío. Simplemente te despiertas y sientes todo lo asqueroso presionando dentro de tu cerebro...
Que rabia esforzarse tanto por nada, weón. Que desmotivante. Sobretodo si ese esfuerzo fue en algo que te encanta hacer.
Al menos, se tiene el recuerdo del trabajo placentero.

 


Uff, weón. La jaqueca.