Yo no estuve, no lo viví. No lloré a nadie, porque no perdí a nadie. No sentí el fuego, no sentí el humo, no sentí los llantos, las botas ni los gritos. Yo no estuve ahí. Pero lo estoy ahora... ahora puedo llorar por los que no tienen más lágrimas, puedo gritar por aquellos a los que les quitaron su voz, ahora siento el fuego que hasta hoy quemará sus cuerpos. Ahora. Y no voy a dejar que se olvide lo que les pasó.
Hay una frase que me marca, sobre un joven fotógrafo que fue quemado en Los Nogales; tu voz seguirá viviendo, le escribe su pueblo, y al leer eso solo puedo pensar en su madre, en su padre, sus amigos... Rodrigo no tiene voz propia, no más... pero estamos nosotros, los vivos, los herederos. Los que no estuvimos presentes para su muerte, ni para su vida. Pero quienes tenemos el increíble poder de hablar y pelear por ellos.
Yo no estuve ahí, no lo viví. Pero estoy aquí ahora, viviendo.
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