sábado, 25 de junio de 2011

Por qué me gusta estar con él?

Descansar, apoyar mi cabeza en su pecho, recostados en la cama, escuchando una canción en MTV o simplemente como teclea ñoñamente sobre el teclado, intentando pasar la última etapa de Angry Birds.

O esos momentos en la micro donde recuesto mi deformado cráneo sobre su hombro, en el espacio perfecto, y cierro los ojos, para luego sentir como me acomoda la cabeza para que no me despierte de mi sueño.

Esos son los ratos que atesoro, simplemente relajarme a su lado, sintiendo el calor de su cuerpo, tapado por la ropa, el latir de su corazón. Me encanta. Y él lo sabe. Pero luego, pasan 2 ó 3 días en que no le veo ni apoyo mi cabeza en él, y lo extraño al dormir. Lo extraño al ver tele, y al escribir. Me ha convertido en una zombie enamorada. Y como toda zombie, soy lenta, somnolienta, FLOJA.

Está bien, yo era floja antes, pero ahora, gracias a él… Era común en mi dormitar en los viajes, pero lograba mantener mi cabeza erguida. Ahora, ni siquiera pasan 3 minutos, y estoy como un bebé roncando, rodeada de muchos desconocidos que deben pensar en lo ridícula que me veo babeando. Si, babeo. Y muchísimo, es increíble.

¿Y lo peor de extrañarlo? Estar cagada de frío por las noches sin él. Simplemente necesito esa obligada ternura suya de recostarse en el lado de la cama que yo usaré para entibiármela, mientras yo me lavo los dientes, y eso de que, dependiendo del día, de si acaso vimos o no una película de terror, si regaloneamos, solo dormimos, o hacemos el amor; será el lado de la cama que me otorgará. Porque si, el Jano es un amor. El me otorga el lado de la cama cada vez que me quedo en su casa. En cambio yo, como toda perra egoísta, solo me acuesto, y me duermo profundamente. Y apenas está listo para dormir, tomará delicadamente mis hombros y me atraerá a él, hasta que me recueste encima (el lugar donde apoye mi cabeza, también dependerá de la noche). Luego me abrazará y me dará un beso en la frente antes de que me quede dormida.

Me encanta dormir junto a él, y más eso de despertar abrazados. Pero despertar en silencio (si hago ruido, él despertará y se dará vuelta para que lo abrace por la espalda). O que limpie delicadamente mi baba, o mis asquerosas lagañas. Da vergüenza, si, pero es extrañamente dulce esa sensación de que esté tan preocupado por mi.

Hay otras doscientas razones por las que me tiene tan hipnotizada, pero una de las principales, es por nuestros momentos de “regaloneo”. Esos son los ratos que atesoro, simplemente relajarme a su lado, sintiendo el calor de su cuerpo, tapado por la ropa, el latir de su corazón. Me encanta. Y él lo sabe. Y él abusa. Pero me encanta que abuse de ello, siempre y cuando siga siendo así nuestra relación.

Y un beso de buenas noches,

Y dormiremos hasta que sea de mañana.

Kottéh~

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